La empresa no iba bien. Lo habíamos notado todos. Los síntomas: cobrábamos tarde, las pagas extra se retardaban con alguna excusa, no había pedidos en cartera. Malos presagios.
Un día el Gerente convocó a toda la plantilla y expuso el dilema: vender o cerrar. O crecen las ventas o se cierra la empresa. Después de una larga discusión y muchos silencios se decidió que todos debíamos hacer de vendedores, o comerciales, como gustan decir ahora.
La técnica es muy sencilla nos aseguró el gerente: Todos tenéis familia; reunid a los familiares y vendedles alguno de nuestros productos. Si sois sesenta empleados aseguraréis sesenta ventas, al menos. Que cada uno de los que os han comprado adquiera el compromiso familiar de presentaros a otro comprador y así lograremos tener una red extensa de ventas aseguradas. De vosotros depende.
Al salir de la reunión me dijo Ricardo: “Es el efecto cucaracha”. Ni me atreví a preguntar qué quería decir. Pero esa frase se me quedó en la memoria.
Al cabo de unos días lo vi claro: La cucaracha es un animal que nace, crece, se reproduce y muere. Como todos, aunque más deprisa que otros. Por eso es un símbolo para los comerciales.
A las dos semanas el Gerente nos volvió a reunir. Estaba radiante. Nos enseñó una carpeta: Esta carpeta está llena de pedidos; los habéis logrado vosotros, pero no todos; algunos no han conseguido ni una venta, ¿es que no tienen familia? Lo dijo en un tono acusatorio, aterrador. Para sustituirlos hemos puesto un anuncio y han respondido estos jóvenes que ahora van a vender por ellos. Siento mucho tener que decirles adiós, pero la empresa está por encima de todo.
Me vino de nuevo a la memoria la frase: Efecto mariposa: Se reproducen y mueren. Esas cucarachas no se habían reproducido por lo tanto el zapato del gerente las aplastó.
Y ahora, cmo premio a su dedicación, vamos a colocar en la solapa del mejor comercial “El escarabajo de oro”.